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jueves, 1 de marzo de 2012

Ideas para regalar

por la Biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos



Hoy empezamos el mes de marzo y ya se acerca el día del padre, y como todos los años la historia de siempre ¿qué le regalo? ¿una corbata?¿una colonia?¿una cartera?, en fin… el dilema de siempre. Pues bien, desde una biblioteca que os vamos a recomendar ¿no? Es obvio, un buen libro. Y si la excusa es que no le gusta leer, os presento hoy una de esas publicaciones que le gustan a todo el mundo, especialmente si se ha nacido en esta tierra.
Se trata de “Zamora, su historia, cuentos y leyendas” tres libritos que componen una obra ideal para conocer un poco más sobre la historia de nuestra ciudad y provincia.
Como os digo, se trata de tres obras en una, dos de ellas escritas por Florián Ferrero Ferrero y Concha María Ventura Crespo, las dedicadas a los cuentos y leyendas zamoranas. En esta última se recogen leyendas y relatos, como dicen los autores generalmente de un suceso real, desfigurado por la fantasía y desvirtuado en la mayoría de los casos por la tradición oral, su forma más común de transmisión.
Las leyendas, manifestaciones de la literatura popular, ofrecen una riqueza en la provincia de Zamora difícilmente igualable.
Casi es imposible encontrar un zamorano que no haya oído contar a sus padres o abuelos las historias de la Vírgenes de la Concha, del Tránsito, de la Hiniesta, del Canto o de la Vega; y los relatos del Motín de la Trucha, de la Culebra del Carmen o del Lago de Sanabria.
Pero estas leyendas pocas veces habían sido plasmadas por escrito. La primera recopilación de relatos legendarios de la provincia, fue la del Magistral Romero en su libro “Leyendas y tradiciones zamoranas” publicado en 1957, y que ha sido reeditado en varias ocasiones.
Esta obra recoge 22 de estas leyendas como El Anillo de San Atilano, La Campana de San Vicente Ferrer, El Cristo de la Colada de Zamora, etc.
El tercer volumen de esta obra, el dedicado a la historia de Zamora, es una apretada síntesis de la historia de la ciudad desde sus lejanísimos orígenes hasta nuestros días, fijándola en los textos más conocidos y en las investigaciones más modernas y siguiendo una rigurosa cronología.
¿No os parece a vosotros también que es el mejor regalo que se les puede hacer?


martes, 17 de mayo de 2011

Leyendas zamoranas en comic

por la Biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos



Como decía mi compañero del Museo Etnográfico en su entrada de la semana pasada en las bibliotecas especializadas no es frecuente encontrar literatura dedicada a los niños.

Rara vez, algún autor apuesta por hacer algo específico de temática local, pero dedicado a los pequeños, éste es el caso de Fernando González González, que a modo de comic escribió para el público infantil cuatro folletos dedicados a las leyendas de Zamora. Estas son : La Virgen del Tránsito, la Plaza de la Hierba, El Anillo de San Atilano y la Leyenda del Lago de Sanabria, publicados por la Diputación de Zamora.
En la biblioteca del IEZ contamos con ésta publicación, y aunque el público infantil en esta biblioteca brilla por su ausencia, están entre nuestras estanterías para completar la colección local.
Sin duda una buena y divertida manera de fomentar el interés de los más pequeños por conocer la historia local.


Las ilustraciones que os presento son del folleto dedicado a la leyenda de la Plaza de la Hierba, en la que se cuenta la famosa leyenda de la hoy Plaza de Sagasta de nuestra ciudad, y donde se cuentan las rencillas de las familias Mazariegos y Monsalve y de cómo tras las disputas llega la reconciliación.

En este enlace podéis leer algunas de las leyendas de nuestra ciudad y en la biblioteca del IEZ podéis consultar otras publicaciones que las recogen.




miércoles, 2 de marzo de 2011

Lagos de leyenda en Castilla y León

Por la  Biblioteca del Museo Etnográfico de Castilla y León

El pasado lunes, mi compañera de la Biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos nos narró la leyenda del Lago de Sanabria.  En mi opinión, las leyendas que se localizan en lagos y pozos tienen una gran ventaja sobre otro tipo de narraciones y ésta no es que otra que la posibilidad real de ir a ver con nuestros propios ojos un auténtico escenario de leyenda.

Hoy, aprovecharemos este blog para sobrevolar juntos el rico patrimonio oral lacustre de Castilla y León y tener así la excusa perfecta para ir visitándolos uno a uno ahora que dentro de poco comienza el buen tiempo.

Lago de Isoba (León)
Podemos comenzar nuestra visita por la leyenda del Lago de Isoba (León), no vamos a poder contar en profundidad cada una de las leyendas de los lagos que visitemos, pero en este caso, vamos a tomar la leyenda del Lago de Sanabria y sustituiremos a la pobre familia de panaderos por una ‘pecadora’; el peregrino hambriento y cansado posiblemente fuera el mismo… el asunto es que en vez  de decir lo del bordón, en este caso dijo: “Húndase Isoba / menos la casa del cura / y la de la pecadora”… A partir de ahí, el conocido caos que dio lugar a la formación del lago de Isoba.

El origen del también leonés Lago de Carucedo parte de una preciosa - aunque algo típica - historia de amor entre dos jóvenes humildes y el habitual señor feudal que se quería ‘beneficiar’ a la muchacha. Parece ser que el joven asesinó al señor y se largó del pueblo pero sin olvidar a su amor de siempre. Visto el plan, el chaval se metió a monje y destacó por su buenas obras. Con el paso de los años y creyendo todo olvidado volvió a profesar a la abadía de Carucedo. Un buen día, el joven monje ya convertido en prior, pudo reconocer con sorpresa a su antigua amada, que deambulaba por la zona con tal apariencia que los lugareños la tomaban por bruja. Tras reconocerse, surgió de nuevo el amor más apasionado, razón por la que el enamorado prior olvidó los votos hechos al Señor, a quien no le pareció bien que el amor siguiera su curso, por lo que desde lo alto de la montaña brotó una violenta catarata que sepultó a los amantes bajo sus aguas e inundó por completo la abadía que según la leyenda duerme bajo las aguas del lago.

Pasamos ya a la montaña palentina y visitamos el Lago Curavacas que, a falta de una leyenda tiene hasta cinco historias en su haber. Una de las leyendas dice que el pozo brama cuando el mar se enfurece, ya que el lago en realidad está unido al mar mediante un brazo de agua subterráneo. Esta misma leyenda se repite en el Lago del Ausente (León) y en la Laguna Grande de Gredos (Ávila). En ésta última Laguna Grande de Gredos, también se dice que en el fondo de la laguna habita una hechicera que con sus artes logra que la muchacha que se mira en el espejo de sus aguas se case antes de que transcurra un año desde el día en que se viera reflejada esta imagen; parece que esta acuática celestina trabaja deprisa…

Laguna Grande de Gredos (Ávila)

Pero volvamos al palentino lago Lago Curavacas, la leyenda principal asociada a este pozo arranca cuando un carretero de Llánaves de la Reina fue sorprendido en su camino por una tremenda nevada. El caso es que el carretero se había llevado a su único hijo en el viaje, pero la cosa estaba tan fastidiada que, dejando bien arropado en el carro al pequeño, decidió abandonar la yunta para ir a pedir auxilio a un pueblo vecino. Comenzó a andar pero con la ventisca se perdió y pasó la noche entre peñas y montañas, andando, cayendo y volviendo a andar. Finalmente llegó al pozo de Curavacas y se sentó al ver sus aguas serenas a descansar. De pronto, se levantó de la superficie del lago una nube que subió hasta tocar el cielo y el pozo comenzó a bramar. El carretero quiso escapar pero no podía ya que del medio del lago se abrió un abismo del que surgió una enorme serpiente dispuesta a engullir al carretero. Éste ya viéndose perdido tuvo tiempo para ofrecer a San Lorenzo diez libras de cera si lo libraba de aquel mal y…oye, mano de santo (nunca mejor dicho), ya que la sierpe desapareció y el carretero pudo escapar hasta llegar a Cardaño donde le esperaba su hijo perfectamente sano, que le explicó al maravillado padre que fue San Lorenzo quien lo había traído.

Bufffff, me quedan pendientes varias leyendas de lagos, pero resultaría un post ya muy largo y aburrido. Destacaría también la Leyenda del Lago San Vicente (Burgos) y la virtud de Santa Casilda o la mítica leyenda de La Laguna Negra (Soria) recogida y versificada por Antonio Machado en La tierra de Alvargonzález.

Los lagos han sido – y son - tradicionales espacios de misterio y leyenda en todo el mundo. No hay mitología ni tradición oral de ninguna cultura que no tenga a pozos o lagos en su imaginario. Así,  recomiendo la publicación “Los lagos y sus leyendas”, magnífico trabajo de recopilación llevado a cabo por Laurentino Ruesga y que podéis consultar en la biblioteca de este Museo.

En cualquier caso, estas leyendas son una excusa perfecta para visitar cada uno de estos lagos, tumbarnos en la orilla y, dejándonos llevar por el sopor de una calurosa tarde,  soñar con cuántos mitos o leyendas pasen por nuestras cabezas.

lunes, 28 de febrero de 2011

La leyenda del Lago de Sanabria

por la biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos


Hace muchísimo tiempo, en el lugar que hoy ocupa el Lago de Sanabria existía un pueblo llamado Valverde de Lucerna, rodeado de tierras fértiles y productivas, donde la gente era egoísta y de actitud poco solidaria y caritativa.
Hasta allí llegó una oscura y fría noche de San Juan un peregrino hambriento y cansado. Comenzó a llamar a todas las puertas solicitando cobijo, un poco de pan y un rincón junto al fuego donde poder descansar, pero los habitantes del pueblo iban negándole uno a uno la hospitalidad, temerosos de poner en peligro sus bienes.
Cansado, hambriento y aterido de frío decidió abandonar el pueblo, y a las afueras encontró una humilde casa habitada por una pobre familia de panaderos que le abrieron su casa ofreciéndole morada y pan recién cocido.
El peregrino les agradeció enormemente su gesto de hospitalidad y compasión y les confesó que no era ningún mendigo, sino Jesucristo, que había llegado hasta allí para comprobar la compasión de sus ricos habitantes. Tal había sido la decepción al comprobar el enorme egoísmo que habitaba en sus corazones que había decidido castigarles, para ejemplo de todos los que en el mundo tuvieran aquel pecado.
Tomando entonces su bastón peregrino, lo hincó en el suelo al tiempo que recitaba

                         Aquí clavo mi bordón
                         Aquí nazca un gallardón

Y advirtió a los miembros de la familia compasiva que huyeran, porque serían los únicos que se salvarían del desastre que se iba a producir.
Los panaderos huyeron con todas sus pertenencias y desde lo lejos pudieron divisar como surgía del fondo de la tierra un terrible torbellino de agua que hundió el pueblo de Valverde y convirtió el valle en el lago que hoy conocemos.
Días más tarde un vecino con ayuda de una pareja de bueyes, Redondo y Bragado, intentó sacar del fondo del lago las dos campanas de la iglesia, consiguió sacar una pero la otra permanece dentro de las aguas.
Dicen que el 24 de junio, día de San Juan, las personas que son caritativas y generosas, oyen el tañido de la campana que reposa en el fondo del Lago.




A los ojos de la ciencia el origen del Lago se remonta a miles de años atrás como consecuencia de una de las glaciaciones que afectó a este lugar. La lengua glaciar excavó la profunda sima donde hoy reposan las tranquilas aguas del lago, y así, a fuerza de tiempo, surgió éste.

Pero antes que la ciencia, los hombres inventaron las leyendas, esas narraciones de hechos fabulosos que al final, a fuerza de generaciones, terminan por parecer tan reales como la propia historia. Y algo así ha ocurrido con el origen legendario de este lago, en el que simbologías de distintas culturas se mezclaron con las imágenes del mundo rural sanabrés ofreciendo un sugerente resultado, mitad fábula, mitad tradición.

Esta entrada es el fruto de mi excursión a Sanabria del sábado, ya que haciendo caso a la recomendación de mi compañera del Museo Provincial hemos pasado una jornada de sábado estupenda por esta maravillosa comarca de Zamora.

miércoles, 19 de enero de 2011

Cailagua o el nacimiento del río Asón: otra biblioteca de leyenda

Por la Biblioteca del Museo Etnográfico de Castilla y León

La primera entrada al blog desde la biblioteca del Etnográfico fue La historia de la Biblioteca de Amarganz, biblioteca de cuentos y leyendas extraída de “La historia interminable”. Hoy vamos a por la segunda historia de lo que podríamos llamar bibliotecas imaginarias, poco a poco irán cayendo más historias de éstas.

La célebre cascada del Asón, nacedero del río del mismo nombre, es una de las maravillas naturales que Cantabria ofrece al visitante.
Los geólogos mantienen que el Asón nace de una surgencia kárstica  que provocó que el agua circulante disolviera la roca caliza originando el gran salto de agua de más de 50 metros en forma de cola de caballo. Posteriormente el río queda enmarcado en un estrecho valle glaciar de singular belleza y de especial interés geológico por ser los restos glaciares de más baja cota en la Península Ibérica.

Cailagua o la larga melena de plata de la traviesa anjana

Esto es lo que dicen los geólogos, el auténtico origen de la cascada del Asón lo recoge Saiz Antomil en su obra “Leyendas del Valle de Soba” (Madrid, 1951).

Frente a Cailagua, que así se llama la cascada donde nace el río, hay una cueva donde vivían dos anjanas, una tenía los cabellos de oro y la otra los cabellos de plata.
Esta última, la anjana con la melena de plata, era muy traviesa y tenía por costumbre alterar la paz de los vecinos de la zona… Disfrutaba atando los terneros por las colas, echando al río a los pastores mientras dormían la siesta, cosiendo las mangas y las perneras de los trajes de domingo de los mozos, cambiando el azúcar por sal en las cocinas y un montón de travesuras más.
Cansada de las quejas vecinales, la anjana con el cabello dorado decide dar un escarmiento a su traviesa hermana. Así, una noche, mientras dormía, recitando un sortilegio la trasladó invisible hasta la naciente del río y allí la sumergió confundida con la roca. Pero como era noche sin luna, no observó que la larga cabellera de plata quedaba flotando al aire. El agua que antes se deslizaba placidamente por el cantil ahora empapaba sus cabellos peinándolos en una larga coleta.
Pasado el tiempo y creyéndola escarmentada, la anjana de cabellos dorados quiso liberar a su hermana pero… ¡había olvidado completamente las palabras mágicas precisas para ello!. Y así, triste, muy triste, marchó hacia el cercano lago de Brenavinto, bajo cuyas aguas existe un palacio maravilloso que alberga una inmensa biblioteca en cuyas estanterías reposan viejos códices perdidos y libros aún no escritos. En esta biblioteca, la anjana con el cabello de oro pasa día y noche buscando la fórmula que permita liberar a su hermana de la roca.

Lago o poljé de Brenavinto, bajo cuyas aguas se encuentra
tan fantástica biblioteca

Mientras tanto, el largo cabello de plata de la traviesa anjana se derrama desde lo alto de Cailagua, salpicando a todo aquel que llega al pie de la cascada, como si fuera una última travesura sin final…

P.S.: a escasos 10 kilómetros del nacimiento del Asón se encuentra un pequeño pueblo llamado Valle de Ruesga. Este puebluco merece la pena ser visitado por albergar  bellos palacios señoriales y casas solariegas, así como una interesante muestra de arquitectura de indianos y, oh, que casualidad, es mi pueblo…