martes, 18 de enero de 2011

Imago Mundi

por La Biblioteca del Archivo

Cristóbal Colón, después del segundo viaje a las Indias, se vio obligado a defenderse del escepticismo que rodeaba su reciente descubrimiento. Para ello, y para reafirmarse en sus teorías, hizo acopio de ejemplares de las más reconocidas enciclopedias, tratados geográficos y libros de viajes. Se nutrió de las lecturas de las obras de Marco Polo, Eneas Silvio Piccolomini (Pío II), Historia Natural de Plinio el Viejo y Las Vidas de Plutarco. Pero sin duda alguna, la obra que más influencia ejerció en Colón fue La Imago Mundi de Pedro D´Ailly. Todos estos ejemplares presentan múltiples anotaciones al margen del mismo Almirante y de su hijo Hernando.

La Imago Mundi o Tractatus de Imagine Mundi (1410), debe su autoría al Cardenal Pedro D´Ailly, geógrafo y teólogo francés, que nació en Compiègne en 1350; fue Obispo de Cambray y más tarde lo nombraron Cardenal en 1412. Durante algunos años fue confesor del rey Carlos VI. Su obra está compuesta por veintiún tratados, de los que se puede decir que dieciséis fueron escritos por el propio D´Ailly, y los cinco restantes por su discípulo Pierre Gerson, canciller de París. En todos ellos se tratan las mismas disciplinas: la astronomía, la cosmografía, el conocimiento del mundo, etc. Las bases teóricas y científicas del autor radican en la demostración de la forma esferoidal de la tierra así como en la unidad del océano; cabe destacar que en dicha obra figuran múltiples referencias a las teorías geográficas y cosmográficas de Ptolomeo.



Con motivo de la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, la editorial Testimonio ha creado la colección "Tabula Americae", dedicada a difundir en reproducciones facsímiles los manuscritos y documentos relativos al descubrimiento de Nuevo Mundo y las culturas precolombinas. Una de las obras publicadas es un ejemplar de Imago Mundi, impresa en Lovaina por Juan de Westfalia en 1483 y conservada en la Biblioteca Capitular y Colombina de Sevilla. Todo el libro, como se ha dicho previamente, está salpicado de numerosas apostillas, 898 concretamente.

Llama la atención que los márgenes del capítulo referente a las Indias (léase Asia) están verdaderamente cubiertos de notas. Son abundantes las descripciones que figuran en su contenido: piedras y materiales preciosos, seres fantásticos e imaginarios, etc. Las menciones a las islas repletas de perlas están subrayadas también, lo que evidencia la fascinación que todo ello ejercía sobre Cristóbal Colón, que aparece como hipnotizado ante territorios tan bellos y tan generosamente dotados de grandes riquezas.

lunes, 17 de enero de 2011

Zamora Ilustrada

por la Biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo"



Una de las características principales de las bibliotecas especializadas es el tipo de usuario que acude a éstas, a menudo investigadores que buscan información concreta y puntual sobre un tema.
Las revistas constituyen el tipo de ejemplar que más satisface este tipo de información. En nuestro centro, una revista a la que hemos acudido en no pocas ocasiones para atender la demanda de información de nuestros usuarios es Zamora Ilustrada, publicación que comenzó su andadura en 1881.
Por aquella época, ya se habían hecho varios intentos de modesta prensa periódica aunque no subsistieron más que pocos meses y en los comienzos del año 1881 no existían más que dos periódicos semanales que fueron la “Enseña Bermeja” y “El Eco del Duero”, ambos cesaron su publicación a mediados de 1882.
También existía La Correspondencia de Zamora”, que se había iniciado en 1877, pero no era más que una hoja de suplemento del diario La Correspondencia de España”.
Y así, ante tan reducida prensa surgió la primera revista de nuestra ciudad “Zamora Ilustrada”, para dar a conocer el arte y la historia de nuestra provincia.
En ella se recogen diversos e interesantes trabajos literarios e históricos de destacados personajes zamoranos como Cesáreo Fernández Duro, Juan Nicasio Gallego, Francisco Morán y Pinto, etc.
Se exhaltan los principales monumentos zamoranos, especialmente los románicos, y se completa con multitud de grabados, amenidades y cosas curiosas.

En la biblioteca del IEZ contamos con la edición original de la revista y con la reedición que en el año 1989 hizo la Diputación Provincial de Zamora de ella, con el afán de reavivar el recuerdo de aquellos ilustres zamoranos y sus publicaciones.


viernes, 14 de enero de 2011

¿Un libro para el año que viene?

Por la Biblioteca del Museo de Zamora

En estos últimos días de Bakugans (¿?¿?¿) y consolas debajo del árbol leo una noticia en la prensa local sobre el estatus de “regalo estrella” que han tenido los libros, una vez más, estas pasadas navidades.

Un libro siempre es un regalo excepcional, pues junto a él se regalan historias, vidas, situaciones, momentos emocionantes sentados en el sofá.
La idea de la noticia se centraba en libros para adultos. Pero ¿y los niños? La literatura infantil hace desarrollar la imaginación de los niños y es nuestra labor acercarles las historias que viven en los libros, enseñarles a que en un libro pueden encontrar el amigo perfecto que te lleve de paseo por sus hojas y vivir aventuras asombrosas. Y si no, preguntadle a Mafalda…

jueves, 13 de enero de 2011

500 años del nacimiento de la aventura

Por la Biblioteca de la Fundación Rei Afonso Henriques





Este 2011 se conmemora el 500 aniversario del nacimiento de Fernado Mendes Pinto, una de las figuras más fabulosas de la literatura portuguesa. Autor de una obra esencial en la cultura portuguesa  como es A Peregrinação. Es el libro de viajes portugues más traducido y famoso.
Este libro cuya primera edición es de 1614, narra los viajes realizados por Mendes Pinto por todo el Oriente, se nos presenta un relato de las expediciones de los descubridores y conquistadores portugueses. La imagen de los navegantes lusos acompañada de la picaresca, siendo en vez de héroe, anti-héroe, capaz de las peores fechorías  para lograr sus objetivos, generalmente robar y abusar de poblaciones nativas para enriquecer a la patria o uno mismo.
Lo que más llama la atención es su contenido exótico. El autor dibuja de una manera espectacular las descripciones de la geografía de la India, China y Japón, y también de la etnografía: leyes, costumbres, moral, fiestas, comercio, justicia, guerras, funerales, etc. Notable es también la visión que se ofrece del Imperio Portugués, corroído por vicios y abusos.
Relativo a esto último en la edición del mes de enero del Jornal das letras, que dedica un especial a la figura de Mendes Pinto y Peregrinação, se compara el libro a lo que hoy podría ser Wikileaks, O wikileaks do século XVI. Este libro revelo muchos de los secretos que circulaban por los mares de Asia en aquel momento, era una fuente de información que Mendes Pinto hizo accesible a Europa que deseaba las riquezas y las especias de Oriente. Tal vez por eso pueda ser un documento histórico importantísimo para el estudio de la historia asiática como asegura Jorge Santos Alves, Profesor de la Universidad Católica Portuguesa. Este mismo profesor asegura que las informaciones eran tan importantes y reveladoras que los hombres de negocio al servicio de las compañías de comercio leían partes de Peregrinação. No hay una fuente occidental con tanto información sobre como este mundo funcionaba, que esta obra.
Otro rasgo destacable es la contemporaneidad que tiene, ya que se nos presenta un extraordinario grupo internacional de personajes  en momentos donde el termino globalización no era ni imaginable. Se muestra que siempre es la conjunción de intereses la que decide el negocio, independientemente de las religiones y de los países involucrados, pensando que en Europa era imposible imaginar que un cristiano trabajara con un musulmán.
Sin embargo hay que señalar que durante muchos años fue considerado un mentiroso y una obra poco digna de atención y credibilidad.
En nuestra Biblioteca podéis encontrar una edición de A Peregrinação y un audiolibro de esta obra destina a los estudiantes de portugués.

miércoles, 12 de enero de 2011

El desastre de Ribadelago

Por la Biblioteca del Museo Etnográfico de Castilla y León

La noche del 9 de enero de 1959 resultó fatídica para la pequeña localidad sanabresa de Ribadelago. Las intensas lluvias desbordaron la cubeta del embalse de Vega de Tera afectando gravemente su estructura. Pocos minutos después de la medianoche reventó la presa, abriendo una brecha de 70 metros de ancho por 30 de alto, liberando casi ocho mil millones de metros cúbicos de agua que arrastraron salvajemente todo cuanto se encontraba a su paso por los ocho kilómetros del cañón del Tera, desembocando hacia Ribadelago y el lago de Sanabria.

Ribadelago, un pueblo con no más de 600 habitantes, quedó destruido en un 75% en apenas doce minutos. Fueron 144 los fallecidos mientras dormían o  trataban de salvarse corriendo hacia las zonas más altas del pueblo.
De las 144 víctimas, sólo 28 cuerpos fueron recuperados, el resto desaparecieron con el monstruoso aluvión o quedaron sepultados bajo toneladas de rocas, lodos y escombros en el lago de Sanabria. Ni con el trabajo de buzos y submarinistas pudieron rescatarse los cadáveres de los desaparecidos.

Hay imágenes muy duras sobre esta tragedia, pero la mirada de esta niña
resume perfectamente la crudeza de la tragedia


La tragedia de Ribadelago tuvo un gran despliegue periodístico, tanto nacional como internacional, y sobre todo motivó una respuesta solidaria por parte de la sociedad de entonces, fueron abundantes las aportaciones voluntarias individuales e institucionales y  hasta llegaron a remitir por expreso deseo de Carmen Polo de Franco la recaudación del partido de fútbol disputado en el Bernabeu el 14 de enero entre el Fortuna de Düsseldorf y el Real Madrid de Di Stéfano y Gento.

Hace dos años, con motivo del 50 aniversario, el Museo Etnográfico de Castilla y León montó una pequeña exposición conmemorativa basada en fotografías y prensa de la época. La muestra se completaba con un audiovisual de producción propia recogiendo testimonios de supervivientes de la tragedia. Un pequeño catálogo de 70 páginas completaba nuestro particular recuerdo a esta tragedia.


Catálogo de la muestra.
Las entrevistas realizadas para la grabación de ese audiovisual pueden verse en la fonoteca del Museo Etnográfico de Castilla y León; ahí está el material prácticamente inédito para quien quiera profundizar en el tema. El catálogo de la exposición también puede ojearse en la biblioteca del Museo junto a otras publicaciones sobre la tragedia.




Respecto a la exposición, hace apenas un par de meses el Etnográfico cedió gratuitamente todas las imágenes y paneles que conformaban la muestra al Ayuntamiento de Galende, que tiene la idea de abrir una casa de la memoria en Ribadelago Viejo… esperemos que pronto podamos recordar este desgraciado hecho en la propia localidad.

En un país en el que sólo se recuerdan los acontecimientos, sean buenos o malos, cuando cae en números redondos, sirva esta entrada al blog como un pequeño homenaje en el 52 aniversario de la rotura de la presa de Vega de Tera y el desastre de Ribadelago.

martes, 11 de enero de 2011

El Libro del Juego de las Suertes

por La Biblioteca del Archivo

Desde siempre el hombre se ha interrogado sobre su propio futuro, y por ello esta obra responde a cuestiones vitales como las que exponemos a continuación: "Si la vida será dichosa, o no", Si la muger es buena, o no", "Si le vencerá una guerra", etc. Para descifrar estas incógnitas, el poeta italiano Lorenzo Spirito o Gualteri (1462-1496), natural de Perugia, ideó y escribió de su puño y letra El Libro del Juego de las Suertes, un juego de sociedad, concluido por su autor en 1482. El objetivo del mismo era que sirviera de diversión a una noble familia de su ciudad natal. El manuscrito, conservado en la Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia, fue acogido con especial agrado, y en poco tiempo contó con multitud de ediciones impresas tanto en Italia como en Francia.



El juego consiste en adivinar las respuestas a una serie de preguntas fundamentales sobre la vida, y se propone servir, entre otras mil posibilidades, en la lucha contra la ociosidad. Se advierte de ello en el prólogo y se adelanta al lector que las respuestas son puras burlas o disparates. La mecánica del juego se estructura sobre la base de veinte preguntas o "razones" (del tipo a las señaladas al comienzo del texto), y a partir de una pregunta se recorren cinco etapas o secciones: la rueda de la fortuna, reyes, símbolos astrológicos, esferas celestes y profetas. Las llaves para abrir las puertas de estas sucesivas cámaras serán los números de los dados que pueden ser sustituidos por números de la baraja. La respuesta se encontrará en un juego de predicciones en la sección de los "profetas". La ingeniosa invención de esta obra reside en haber introducido entre la pregunta y la respuesta una serie de pasos que retrasan su conocimiento y que lo convierten en un auténtico pasatiempo.

Cabe señalar la importancia de las ilustraciones, que son elementos esenciales de este tipo de libros; concretamente, las de El Libro del Juego de las Suertes fueron realizadas por pintores pertenecientes al círculo de Pietro Perugio y del joven Rafael.

La primera edición que aparece en España del libro que nos ocupa fue publicada por el impresor valenciano Jorge Costilla en 1515 (de esta edición, la Biblioteca del Archivo posee un ejemplar facsímil). A pesar de que la intención del autor simplemente es la de proporcionar un divertimento para el tiempo de ocio, según sus propias palabras "dar a la gente alguna breve recreación...", El Libro del Juego de las Suertes  quedó inscrito dentro del Índice de la Inquisición Española de Libros Prohibidos, de 1559.

La obra de Spirito, además de su inconmensurable valor bibliográfico, todavía hoy, nos exhorta a distraernos de forma lúdica, de tal manera que nos anima a adentranos en los dominios de la ficción, lo que nos va a permitir resolver nuestras dudas, aunque sea por medio de la ilusión momentánea.

lunes, 10 de enero de 2011

Los caminos y la construcción del territorio en Zamora

 por la Biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo"


La provincia de Zamora posee un patrimonio en ingeniería civil digno de ser divulgado y, especialmente, en lo que a puentes de diversas épocas y diseños se refiere.
Si os interesa el tema desde la biblioteca del IEZ os presentamos una de las obras más relevantes editadas por nuestro centro ”Los caminos y la construcción del territorio en Zamora : catálogo de puentes” de la arquitecta Pilar Chías Navarro y el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Tomás Abad Balboa.
Es un trabajo de alto valor científico e histórico, su estudio está acompañado de un gran aparato documental con abundante ilustración gráfica de mapas, planos, viejos grabados y antiguas fotografías.
Tanto el geógrafo como el historiador y el curioso por el pasado de la ingeniería y del arte pueden encontrar en sus páginas no sólo el estudio de la ordenación del territorio y las condiciones materiales de los distintos ámbitos de la provincia de Zamora sino también realizaciones que, a través de los siglos, han contribuido a enriquecer su paisaje con estructuras, algunas de ellas de gran audacia y belleza.
En los capítulos de este libro se pueden seguir de manera cronológica la construcción y el desarrollo de los puentes zamoranos, desde los más antiguos a los más modernos, de los monumentales a los vernáculos.
El análisis histórico de la construcción del territorio comienza con el estudio de las vías castreñas para pasar al importante capítulo de los calzadas romanas. También en la Edad Media el papel estratégico de la ciudad y su provincia, hicieron que Zamora ocupase un papel fundamental de carácter defensivo, en esta época el medieval puente viejo construído sobre el lugar mismo del antiguo puente romano, sufrió varias reedificaciones.
Tras el sugestivo período de la Ilustración, con su afán de modernidad, se abre la Edad Contemporánea. En la segunda mitad del siglo XIX se dió un paso adelante en materia de comunicación al construirse las carreteras modernas y las líneas férreas. En Zamora se desarrolló la red de carreteras provinciales y desde finales de la centuria y principios del siglo XX la red de ferrocarriles, a partir de aquí nacen los viaductos de hierro, como el Viaducto de Pino o de Requejo sobre el río Duero.