jueves, 27 de enero de 2011

El Tratado de Tordesillas (2)

Por la Biblioteca de la Fundación Rei Afonso Henriques

Mi compañera del Archivo ha escrito esta semana sobre el Tratado de Tordesillas y no podía dejar pasar mi aportación sin tratar este tema también, pero como ella explicó muy bien en que consistía el Tratado, porque se produjo, y que bases asentaba, yo os quiero hablar un poco sobre el momento en que se firma. Y como, por supuesto, es imposible en estos espacios poder desarrollar todos estos temas voy a referirme a un Congreso en concreto que tubo lugar en 1994 en Salamanca y Setúbal y más concretamente a sus actas que tenemos en la Biblioteca.


Para poder hablar sobre este Congreso tengo también que hablaros sobre dos “organismos” que se crearon en un momento determinado y que son los artífices, que son la Comissão Nacional para as Comemorações dos Descobrimentos Portugueses y la Sociedad “V Centenario del Tratado de Tordesillas”. El Congreso se denominó Congreso Internacional de Historia El Tratado de Tordesillas y su época. Setúbal, 2 de Junio, Salamanca, 3 y 4 de Junio, Tordesillas, 5, 6, 7 de Junio de 1994.
Como podeis ver el propio nombre del Congreso lo dice todo “...y su época”. Aquí se dieron cita un gran número de historiadores españoles y portugueses, así como profesionales de toda Europa, 130 especialistas en total, españoles, portugueses, iberoamericanos, italianos, belgas, etc...no solo se habló sobre el acuerdo alcanzado, sino también sobre los aspectos sociales, políticos, económicos, ideológicos y culturales de las Monarquías Lusa y Castellano-leonesa. Los Estados y las sociedades peninsulares a fines del siglo XV y comienzos del XVI, el horizonte de las mentalidades y la religión en los espacios ibéricos en este periódo, la política comercial y marítima de estos dos países, el propio Tratado y su proyección en los siglos XVI, XVII y XVIII. Hay que destacar el trabajo conjunto de historiadores americanistas, historiadores del Derecho o del Derecho Canónico, historiadores del Arte y de la Literatura, de la Navegación o de la Ciencia...
Se quiso a su vez dotar a este Congreso de un gran simbolismo y éste fue su carácter itinerante en los espacios geográficos en los que tubo lugar; Setúbal, ciudad portuguesa donde fue ratificado el Tratado; Salamanca con su Universidad Vieja, símbolo cultural de la época; y las Casa del Tratado en Tordesillas.
Tampoco se olvidan de mencinar lo que supuso América para los dos países, ligado ya al resto de nuestra historia y nuestra lengua, la de Cervantes y la de Camões, que actualmente representan 600 millones de seres humanos que hablan estas lenguas y se encuentran ligados a una comunidad de afecto y mismas raíces culturales.
Señalo, para terminar, una frase que se dice en la introducción de las Actas para que nos demos cuenta de la relevancia que tubo este Tratado en ese tiempo y en los tiempos siguientes en lo que se refería a la navegación, en aquel momento se decía que este Tratado era una cláusula del testamento de Adán:
“decía el rey de Francia, Francisco I, que él no tenía noticia de que el testamento de Adán otorgora el mundo, en exclusiva a españoles y portugueses”...y es que fectivamente lo que se hizo fue un reparto  del mundo como si de un pastel se tratara...

miércoles, 26 de enero de 2011

El vino de Toro en la literatura

Por la Biblioteca del Museo Etnográfico de Castilla y León

El pasado viernes una de mis compañeras pedía por aquí unas cañitas,  hoy vamos a optar por tomar unos vinitos…

Vinos en España hay muchos y muy buenos, pero quizá pocos con la reconocida fama del vino de Toro y que, como veremos, ya viene de antiguo.
Son numerosas las referencias escritas que mencionando al vino de Toro aparecen en la literatura, destacamos unas pocas:

Señala Luis Cortés que la primera mención al vino de Toro se halla en el ‘Poema de Alfonso Onceno’  o ‘Crónica rimada de Alfonso XI’, escrito en 1348 por Rodrigo Yáñez. En él, narra el poco honroso hecho del asesinato de don Juan el Tuerto, tío y tutor del rey, perpetrado en Toro el día de Todos los Santos de 1326, y en la que se cita a Toro como la fuente del vino, dice así:

“Aquesto dixo Melrin
el profeta de Oriente.
Dixo: el león de Espanna
de sangre fará camino;
matará el lobo de la montanna
dentro en la fuente del vino.
El león de Espanna fue el buen rey ciertamente,
el lobo de la montanna
fue don Johan el su pariente.
El rey cuando era ninno
Mató a don Johan el Tuerto,
Toro es la fuente del vino
A donde don Johan fue muerto”


En ’El libro del Buen Amor’, el Arcipreste de Hita, Don Juan Ruiz, parece que tiene en gran aprecio el caldo toresano:

Et aun vos diré más de quanto aprendí,
do an vino de Toro, non envían baladí,
desque me partí d'ellas, todo este viçio perdí
quien a monjas non ama, non vale un maravedí.

Fernando de Rojas, en La Celestina, editada por primera vez en 1499, escribe:

“¿Pues, vino? ¿No me sobraua de lo mejor que se beuía en la ciudad, venido de diuersas partes, de Monuiedro, de Luque, de Toro, de Madrigal, de Sant Martín e de otros muchos lugares, e tantos que, avnque tengo la diferencia de los gustos e sabor en la boca, no tengo la diuersidad de sus tierras en la memoria”

En 'Sevillana Medicina', editada en 1545 y escrita por el afamado doctor Monardes se afirma:

“El mejor vino que se ha aquí bermejo es el de Toro; este es caliente y seco en segundo grado, y es de gran esfuerzo y de gran gobierno”


Lope de Vega se refiere también al vino de Toro en su comedia 'El abanillo', dice así:

A mí por Toro y por Coca,
uno bravo y otro mico ;
quiero decir en romance :
uno blanco y otro tinto.
¡ Esto es hecho !

Góngora, en el poema 'Una moza de Alcobendas' se manifiesta siempre irónico:

En el dedo de un doctor
engastado en oro vi
un finísimo rubí,
porque es siempre este color
el antídoto mejor
contra la melancolía;
yo, por alegrar la mía,
un rubí desaté en oro;
el rubí me lo dio Toro,
el oro Ciudad Real.
      ¿hice mal?

Quevedo, no se quedó atrás y en 'Los borrachos' se puede leer:

Echando chispas de vino,
y con la sed borrascosa,
lanzando en ojos de Yepes,
salen de blanco de Toro,
hechos reto de Zamora…[]

Debía ser Quevedo ferviente admirador del vino toresano porque en el romance Celebra el tiro con que dio muerte a un toro el Rey, nuestro Señor:

De Toro, Pater Eneas
se cardó sin saber leer;
y de la ciudad de Toro
que da buen zumo a la pez


Más de Quevedo:

Sed a sed los españoles
aguardaremos al Cid
que a pie bebemos a Toro
y a caballo San Martín

Tirso de Molina abunda en su obra 'Antonia García':

Pues no le va en zaga Toro;
do las madres son sus viñas,
las amas son sus tinajas
y los pechos sus espitas

No se trata de alarmar, pero el exceso de vino, aunque sea de Toro,  puede
provocar  las consecuencias con que esta Aleluya datada en 1874 nos
relata la vida del borracho

Reproducimos ahora unos pocos versos de unas extensas coplas de ciego datadas alrededor del año 1533 y que bajo el título 'Coplas hechas sobre la abundancia del vino que Dios ha dado en el año de XXXI y en el año de XXXII' y que firma…oh, casualidad, Alonso de Toro, cojo para más señas…
En estas coplas, que recoge hace una relación de todos los vinos españoles que se producían en el siglo XVI, nos ceñimos a los versos zamoranos:

En Villalar y Pedrosa,
Bozales y san Román,
ya no vale el vino cosa,
casi de balde lo dan;
pues en Toro, do naciste,
hallé, a s los bollos del hito,
un vino tinto bendito,
que en vuestra vida tal vistes.
En la ciudad de Zamora,
en la calle de Valvorraz,
¡Bendita nuestra Señora,
que tabernas hay asaz!
En Casaseca de las Chanas
y en Casaseca de Campián,
tanto de vino nos dan,
que cantamos más que ranas.
En Corrales y en Perdigón,
y en la Fuen del Carnero,
aunque lleve el pobre un cuero,
lo henchirá sin dilación;
en Venialbo y en la Fuente
Cantalapiedra y Cantalpino,
muy alegre está la gente
que cogieron mucho vino.
Villarino y La Ribera
y la villa de Fermosel,
mucho vino, en gran manera,
más suave que la miel…[]

Ya en el siglo XX, incluso en la famosa zarzuela  El cantar del arriero, se puede escuchar la romanza:

El dueño de la venta, tráiganos vino;
del más rojo que tenga, del menos fino;
quiero vino de Toro, que goza fama,
de arder en nuestros pechos, como una llama.

Pues quien nos vea, junto a la jarra de vino rojo,
sabrá si en nuestros ojos,  relampaguea, relampaguea.
El dueño de la venta, tráiganos vino;
del más rojo que tenga, del menos fino. ¡Ah!

Soy arriero, y por eso el vino tinto de Toro,
es el que quiero.


Quien quiera profundizar en el tema, en la biblioteca del Etnográfico puede consultar abundante bibliografía sobre el vino de Toro.
Aunque más que leer sobre el vino, lo mejor será probarlo ¿no?

martes, 25 de enero de 2011

El Tratado de Tordesillas

por La Biblioteca del Archivo

Para entender el contexto en el que se inserta la firma del Tratado de Tordesillas hay que retroceder hasta el año 1453, cuando el Imperio Otomano conquistó Constantinopla, capital del Imperio Romano en Oriente. El máximo perjudicado por este revés fue el comercio marítimo de larga distancia, como por ejemplo, la ruta de las especias que pasaba por todo el Imperio Bizantino. Por ello, los reinos europeos buscaron rutas alternativas que paliasen esta caída comercial con Oriente.

Los navíos lusos fueron los primeros que remontaron la costa atlántica, y conquistaron las Islas Azores. Rápidamente el reino de Castilla, cuya expansión chocaba con la portuguesa, se puso en guardia y entre ambos reinos surgió una rivalidad, que se trasladaría desde el mar a tierra firme; pues surge entre ellos un conflicto sucesorio por el trono castellano tras la muerte de Enrique IV: Isabel La Católica y Juana La Beltraneja aspiran a ser las sucesoras. El marido de La Beltraneja,, Alfonso V, rey de Portugal, invadió Castilla con el objetivo de reclamara para sí y para su esposa el trono castellano. Este intento de anexión terminó con las derrotas portuguesas en las batallas de Toro (1496) y la de La Albuela (1479), situación que provocó la firma del Tratado de Alcaçovas (1479).

Con dicho tratado se pone fin a la guerra de sucesión, surgida tras la muerte de Enrique IV por el trono castellano, y se reparten los derechos de navegación y conquista del Océano Atlántico: el reino de Castillas, así como las Islas Canarias, serían para los Reyes Católicos, mientras que Madeira, Poro Santo, las Azores y las Islas de Cabo Verde, junto al derecho de conquista del reino de Fez y el derecho de navegación al sur del paralelo de las Canarias serían para Portugal.

Los problemas surgen de nuevo entre los dos reinos al desembarcar Cristóbal Colón en Lisboa, triunfante tras su primer viaje, y ser recibido por el rey Juan II de Portugal en Valparaíso (9-3-1493). Este le advierte de que las tierras que acaba de descubrir pertenecían a Portugal si se hallaban al sur del paralelo de las Canarias, según lo estipulado en el Tratado de Alcoçavas. Los Reyes Católicos, por su parte, se manifestaron en contra totalmente, aduciendo que la navegación se había efectuado siempre al oeste.

Fue suficiente para que ambas Coronas entratan en un nuevo conflicto; para intentar solucionarlo los Reyes Católicos recurrieron al veredicto papal (la arraigada tradición teocrática de los pontífices romanos imponía la aceptación de su arbitraje en el mundo cristiano en asuntos territoriales). Este intento se concreta en la promulgación por el Papa Alejandro VI de tres bulas en 1493: la "I Inter Caeteras" se establece que todas las tierras descubiertas por Colón y las que posteriormente se descubran serán para Castilla; en la "II Inter Caeteras" se modifica el sentido de la primera y se fija una línea a 100 leguas ala oeste de las Azores y Cabo Verde que define el dominio marítimo y terrestre de Castilla; en la "III Eximiae devociones" no se menciona en absoluto las segunda y se ratifica lo señalado en la primera, ampliando los dominios asignados a los castellanos, y además se decreta la excomunión  para todos aquellos que osasen a viajar a las Indias sin autorización de los Reyes Católicos.




Las prerrogativas derivadas de las bulas Alejandrinas no satisfacieron a Juan II de Portugal, pues el Nuevo Mundo quedaba en su práctica totalidad para los reyes castellanos. Pero ninguno de los dos reinos deseaba iniciar una nueva guerra y, además el Papa Alejandro fue amenazado por Carlos VII de Francia lo que motivó una larga serie de contactos y negociaciones que se materializaron en 1494, en la villa de Tordesillas, se firmaba entre Castilla y Portugal el tratado que, por medio de una "raya" trazada de polo a polo, 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde, el hemisferio oriental se adjudicaría a la Corona de Portugal y el hemisferio occidental a la Corona de Castilla.

Sin duda, este Tratado constituye una de las claves de la Historia Universal por cuanto determina la configuración actual de América del Sur. Su extraordinaria importancia ha dado lugar a que haya pasado a un plano secundario otro pacto firmado también en Tordesillas y en el mismo día`por lusos y castellanos, en el cual se dividieron asimismo el Reino norteafricano de Fez con miras a futuras conquistas, y regularon los derechos de pesca y navegación por la costa africana desde Cabo Bojador hasta Guinea.

Si estás interesado en obtener más información, en nuestra Biblioteca disponemos de amplia bibliografía sobres el tema: Tratado de Tordesillas, recoge una reproducción facsímil de ambos Tratados, con un estudio sobre los mismos (de donde he extraído la información para este texto) ; El arte en la época del Tratado de Tordesillas; La paz y la guerra en la época del Tratado de Tordesillas.

lunes, 24 de enero de 2011

Una mirada al pasado

por la biblioteca del Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo"


                                                             


 Esta semana desde la biblioteca del IEZ, queremos compartir con vosotros uno de esos libros que nos hacen volver la vista atrás, e imaginar como era nuestra Zamora hace ya unos pocos años.

Os hablo de la primera edición de un libro cuyo manuscrito era ya un clásico para estudiosos e investigadores, pero que hasta su edición permaneció en el anonimato para el resto de las personas amantes de los temas zamoranos.

El original de la Descripción histórica de la Ciudad de Zamora, su provincia y Obispado es un volumen de 310 páginas en cuarto, redactado a finales del siglo pasado por Don Antonio Piñuela Ximénez y que por diversos avatares ha permanecido custodiado en el Archivo Parroquial de San Pedro y San Ildefonso de la ciudad de Zamora junto a una carpeta con documentos justificativos de los méritos y actuaciones del autor.

En él se describen la Catedral y las iglesias parroquiales, los conventos de religiosos y religiosas, el Seminario, los hospitales y centros de beneficencia, las ermitas, los establecimientos civiles, y otras cosas particulares como censos, personajes zamoranos distinguidos, cuerpos santos y reliquias y finalmente otras comunidades religiosas del obispado, aportando noticias y anécdotas curiosas e interesantes, muchas de ellas inéditas, para completar el estudio histórico de la ciudad.


La apuesta por el progreso, el deterioro ocasionado por el paso del tiempo o el simple propósito de construir y modernizar han sido los principales factores que han acortado la vida de emblemáticos edificios zamoranos contribuyendo incluso a su total desaparición.
Conventos, ermitas, iglesias y palacios forman parte del patrimonio perdido de Zamora.
Por poner un ejemplo, en los solares que quedaban tras la desaparición de estas construcciones aparecieron nuevas plazuelas, por lo que cada plaza actual es fruto del derribo de un monasterio o una iglesia, como la plaza de San Martín, o el actual mercado de Abastos, donde estuvo la parroquia de San Salvador de la Vid.

Sin duda, esta publicación nos ofrece el recuerdo de una ciudad diferente.

viernes, 21 de enero de 2011

¿Unas cañitas?


Por la Biblioteca del Museo de Zamora

Durante estos días en el Museo de Zamora se puede conocer con mayor profundidad, dentro de la actividad “Pieza del mes”, uno de los conjuntos de restos arqueológicos más importantes del Museo, el ajuar de la tumba de Villabuena del Puente (Zamora). Pertenece a la época entre el Calcolítico y la Edad de Bronce, durante el tránsito del III al II milenio a. C. Se trata, entre otros objetos, de tres recipientes cerámicos, una cazuela y un vaso acampanado y un cuenco semiesférico. La cazuela fue depositada entera en la sepultura, pero en la parte inferior poseía un desconchado que indica que había sufrido la acción del fuego, es decir, había sido utilizada.

No está muy claro el uso que se dio a estos restos cerámicos.

La experta Elisa Guerra Doce, del Departamento de Prehistoria, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, en un artículo publicado en Trabajos de prehistoria n. 63 (Ene-Jun 2006) apunta que estos vasos se relacionan con el consumo de bebidas alcohólicas durante rituales o banquetes de exaltación masculina. Análisis de los residuos indican cerveza e hidromiel en unos cuantos ejemplares, aunque no todos los campaniformes desempeñaron esta misma función. Algunos hicieron las veces de vasijas-horno para reducir el mineral de cobre, en otros se han detectado restos de alimentos y también se emplearon como urnas funerarias.

Para saber más sobre este tipo de cerámicas y otros restos arqueológicos de la Edad de Bronce la Biblioteca del Museo de Zamora cuenta con multitud de bibliografía sobre está etapa de nuestro pasado.

Además os recomiendo la visita a la pieza del mes, en el horario:
  • De forma exclusiva de martes a viernes a las 13.30 horas.
  • Dentro del programa VenQueTeCuente los sábados a las 17.30 horas y domingos y festivos a las 12.30 horas.

jueves, 20 de enero de 2011

El Libro como objeto

Por la Biblioteca de la Fundación Rei Afonso Henriques

Este fin de semana leí en el suplemento literario de un diario nacional un artículo muy interesante sobre la nueva situación del libro en papel ante el electrónico. En el se desarrollaba el futuro y la pervivencia del libro en papel enfocado desde la visión del libro como objeto. "Potenciar el libro como objeto a través de su diseño y portada es la mejor arma de las editoriales frente a la versión electrónica…el libro tradicional puede hacerse valer por aquello de lo que carece el electrónico: el tacto, el olor, la forma, la portada, en definitiva, el diseño".

¿Quién no ha visto en estos últimos tiempos en revistas de moda o decoración las casas con estupendas bibliotecas o libros de diseño en las mesas de las principales estancias como elemento decorativo? Es cierto por tanto esta última tendencia y hay que reconocer que realmente hay ciertas ediciones de libros de gran calidad. Destacan entre estos ejemplares sobre todo catálogos de exposiciones, libros de fotografía y arquitectura, los maravillosos libros pop-up, etc…
Recuerdo entrar en algunas de las librerías especializadas más famosas que existen como puede ser ALTAIR en viajes u OCHO Y MEDIO en cine (las dos en Madrid) y poder estar horas viendo algunos de estos libros solo por su aspecto exterior.
Acordándome siempre de esto en la Biblioteca me gusta destacar en ciertos lugares algunos de estos ejemplares como reclamo para los lectores. Yo tengo mis preferidos:

-         Alto Douro Vinhateiro: espectacular edición sobre todo por las fotografías con las que cuenta, material gráfico de otras épocas donde se puede ver las antiguas vendimias y a los portugueses trabajar en estas terrazas sobre el Duero/Douro.
-         Viaje por España y Portugal. La Guerra Peninsular (1808-1809): en el siglo XIX numerosos viajeros de países europeos, con una visión muy romántica de la Península, describieron sus impresiones, este libro es el relato y los dibujos de William Bradford de su paso por estos países ibéricos.
-         A viagem de Vasco de Gama (1497-1498): sin llegar a ser un auténtico pop-up este libro muestra a través de un despegable de 8 metros el recorrido de Vasco de Gama por África, desde Lisboa, bordeando el Cabo de Buena Esperanza hasta la India.
-         Casas de Brasileiro: se trata de un libro de fotografías de Julio Matos sobre las casas construidas en Portugal por aquellos emigrantes que fueron a América y volvieron con los años a su país de origen, lo que son nuestros indianos.

Podría hablaros de mucho más…y mis compañeros estoy segura de que también de manera que una vez más lo único que queda es invitaros a que los veáis en persona.

miércoles, 19 de enero de 2011

Cailagua o el nacimiento del río Asón: otra biblioteca de leyenda

Por la Biblioteca del Museo Etnográfico de Castilla y León

La primera entrada al blog desde la biblioteca del Etnográfico fue La historia de la Biblioteca de Amarganz, biblioteca de cuentos y leyendas extraída de “La historia interminable”. Hoy vamos a por la segunda historia de lo que podríamos llamar bibliotecas imaginarias, poco a poco irán cayendo más historias de éstas.

La célebre cascada del Asón, nacedero del río del mismo nombre, es una de las maravillas naturales que Cantabria ofrece al visitante.
Los geólogos mantienen que el Asón nace de una surgencia kárstica  que provocó que el agua circulante disolviera la roca caliza originando el gran salto de agua de más de 50 metros en forma de cola de caballo. Posteriormente el río queda enmarcado en un estrecho valle glaciar de singular belleza y de especial interés geológico por ser los restos glaciares de más baja cota en la Península Ibérica.

Cailagua o la larga melena de plata de la traviesa anjana

Esto es lo que dicen los geólogos, el auténtico origen de la cascada del Asón lo recoge Saiz Antomil en su obra “Leyendas del Valle de Soba” (Madrid, 1951).

Frente a Cailagua, que así se llama la cascada donde nace el río, hay una cueva donde vivían dos anjanas, una tenía los cabellos de oro y la otra los cabellos de plata.
Esta última, la anjana con la melena de plata, era muy traviesa y tenía por costumbre alterar la paz de los vecinos de la zona… Disfrutaba atando los terneros por las colas, echando al río a los pastores mientras dormían la siesta, cosiendo las mangas y las perneras de los trajes de domingo de los mozos, cambiando el azúcar por sal en las cocinas y un montón de travesuras más.
Cansada de las quejas vecinales, la anjana con el cabello dorado decide dar un escarmiento a su traviesa hermana. Así, una noche, mientras dormía, recitando un sortilegio la trasladó invisible hasta la naciente del río y allí la sumergió confundida con la roca. Pero como era noche sin luna, no observó que la larga cabellera de plata quedaba flotando al aire. El agua que antes se deslizaba placidamente por el cantil ahora empapaba sus cabellos peinándolos en una larga coleta.
Pasado el tiempo y creyéndola escarmentada, la anjana de cabellos dorados quiso liberar a su hermana pero… ¡había olvidado completamente las palabras mágicas precisas para ello!. Y así, triste, muy triste, marchó hacia el cercano lago de Brenavinto, bajo cuyas aguas existe un palacio maravilloso que alberga una inmensa biblioteca en cuyas estanterías reposan viejos códices perdidos y libros aún no escritos. En esta biblioteca, la anjana con el cabello de oro pasa día y noche buscando la fórmula que permita liberar a su hermana de la roca.

Lago o poljé de Brenavinto, bajo cuyas aguas se encuentra
tan fantástica biblioteca

Mientras tanto, el largo cabello de plata de la traviesa anjana se derrama desde lo alto de Cailagua, salpicando a todo aquel que llega al pie de la cascada, como si fuera una última travesura sin final…

P.S.: a escasos 10 kilómetros del nacimiento del Asón se encuentra un pequeño pueblo llamado Valle de Ruesga. Este puebluco merece la pena ser visitado por albergar  bellos palacios señoriales y casas solariegas, así como una interesante muestra de arquitectura de indianos y, oh, que casualidad, es mi pueblo…